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Si usas la IA para escribir, ¿le faltas el respeto a tu audiencia?

Cómo la IA cambia tu forma de pensar incluso cuando no escribe por ti

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Roger
dic 09, 2025
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En el artículo de la semana pasada hablé de 19 señales que sugieren que un texto ha sido escrito por ChatGPT.

En él decía que si tu audiencia detecta esas señales, pierde confianza, y tú pierdes estatus.

Funcionó bien, la lista quedó bastante completa. Pero me quedé pensando. Varias preguntas:

  • ¿Por qué importa eso?

  • ¿Tan grave es que un texto suene a IA?

  • ¿Debo editar mis textos para que no tengan ninguna de estas señales?

Pensando en las respuestas, he visto que tal vez no fui lo suficientemente claro.

Que un texto escrito por un coach o un experto suene a IA, está mal. Pero no está mal porque suene a IA.

Está mal por una razón mucho más profunda:

No solo estás delegando tu firma: estás delegando el tiempo que le dedicas a tu audiencia

En cada pieza de contenido que publicas hay una transacción implícita.

Tu lector te paga con su recurso más escaso: la atención. A cambio, tú le pagas con tu tiempo, esfuerzo y el trabajo de pensar qué decir y cómo decirlo.

Cada vez que delegas la redacción de contenido en un prompt, le estás diciendo a tu audiencia: no tengo tiempo de pensar en ti. No voy a hacer el esfuerzo de escribir esto para ti. Prefiero que la máquina me haga el trabajo, incluso si sé que saldrá peor.

Suena radical, pero es así.

Tu tiempo de creación tiene un valor que se destila en la escritura. Y le da autoridad, reputación, gravedad, textura.

Un texto plagado de esas 19 señales no solo indica falta de revisión, edición o autoría: indica dejadez, descuido, desinterés.

Esto ya es de por sí ruinoso para cualquier negocio. Imagínate para un coach o experto cuyo valor está en su capacidad única para pensar.

En una línea: el cómo escribes determina el qué escribes.

Y si escribes delegando en la IA, no solo plagas tus textos de esas señales, los inundas de poca originalidad, lugares comunes, repeticiones estilísticas, falta de contexto, poco skin in the game.

Ahora viene el inconveniente

Porque alguien podría leer todo esto y pensar: “Vale, entendido. Entonces no usaré la IA para que escriba por mí. La usaré solo como interlocutora. Para pensar en voz alta, encontrar ideas, ángulos, etcétera. Pero el texto final lo escribo yo”.

Y sí, a priori parece la solución obvia, una vía intermedia, la misma que yo sigo. Usas la IA como amplificador cognitivo, pero mantienes tu autoría, y todo arreglado.

El problema es que incluso así, algo se contamina.

Déjame explicar lo que quiero decir.

La contaminación invisible de conversar con la IA

Cuando usas la IA como interlocutor —cuando le lanzas ideas, le pides que te devuelve ángulos, que te ayude a estructurar un argumento— no la estás usando como ejecutora, no estás delegando criterio. Eso está claro.

Pero sí estás dejando que moldee tu forma de pensar. Y eso es mucho más sutil.

Porque pensar con un interlocutor nunca es neutro. Siempre te lleva por caminos que no habrías tomado solo. Te devuelve versiones de tus ideas que suenan más articuladas, más estructuradas, correctas.

Y ahí está el problema.

Porque la IA tiene sus propios patrones lingüísticos, su ritmo, vocabulario. Y después de conversar con ella, empiezas a adoptarlos sin darte cuenta. No por manipulación, sino porque es difícil resistirse a una formulación que suena mejor que la tuya.

Hay contaminación, y se paga un precio.

Antes de seguir: una admisión incómoda

Voy a hablar de tipos de contaminación, formas de evitarla, y flujos de trabajo con IA que protejan tu voz.

Esta contaminación no es obvia. Es invisible. Y cuando la detectas, ya llevas meses escribiendo con una voz que no es completamente tuya.

Por eso voy a mostrarte los tres tipos de contaminación que he identificado. Porque si no sabes qué buscar, no puedes protegerte.

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